Escenario ORALC 5
22 octubre, 2018
La visión de Uruguay en el MERCOSUR: Conquistar certezas en un espacio demasiado volátil
22 octubre, 2018

Las relaciones externas: la punta de lanza del MERCOSUR presente

Lincoln Bizzozero

 

1. La agenda regional del segundo semestre: dificultad en acuerdos estratégicos

La Cumbre de Asunción que se realizó en junio pasado permitió visualizar las prioridades que impulsará Uruguay en la Presidencia Pro-Témpore del segundo semestre del 2018. Las prioridades enfocan dos núcleos temáticos que para Uruguay están inextricablemente vinculados: el de la efectiva consolidación de la zona de libre comercio como piso para encarar otros temas incluyendo el de las negociaciones externas y el de la inserción internacional del bloque.
El énfasis del Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Nin Novoa, en los temas de la agenda regional como plataforma para las negociaciones externas es una línea argumental que ha reiterado Uruguay en distintos momentos del proceso. Se considera que si el bloque no termina de concretar sus objetivos de zona de libre comercio y de Unión Aduanera, debe flexibilizar las posibilidades de los integrantes en las negociaciones externas. Este punto es crucial para los socios pequeños en la medida que quedan constreñidos por los avances y velocidad que puedan imprimir los socios grandes, que son los que en definitiva cuentan, a las negociaciones externas. Pero también es crucial para los socios grandes en la medida que solamente cuando hay convergencia política y en los objetivos estratégicos (incluyendo los económicos), en el eje Buenos Aires – Brasilia que el bloque puede avanzar en el frente externo.
La convergencia en acuerdos estratégicos que posibiliten un avance en el proceso regional no surge solamente del camino recorrido y de la creciente interdependencia funcional en distintas áreas y sectores del tejido económico y social. En el recorrido del MERCOSUR los Programas de Trabajo han sido en algunos casos los que han posibilitado articular los necesarios acuerdos y objetivos a alcanzar entre los cuatro socios. Fue así en el caso del Programa de Liberalización Comercial al inicio del proceso en la década del noventa y posteriormente en el siglo XXI, con el Programa de Relanzamiento del MERCOSUR y sobre todo con el Programa de Trabajo 2004-2006. Lo que importa señalar es que a lo largo del proceso los objetivos de libre comercio intra-zona, consolidación del proceso, que incluye la definición y transparencia de la Unión Aduanera y las relaciones externas están inextricablemente ligados como ha refrendado la posición uruguaya para la agenda regional en este semestre. Y la inserción internacional del bloque en términos de objetivos definidos que buscan canalizar la globalización de facto, está condicionada en sus posibilidades por la posición de los países del bloque y la articulación de los sectores económicos.

2. Las relaciones externas: un frente que se amplía sin grandes concreciones

Uno de los recurrentes cuestionamientos al MERCOSUR concierne la falta de acuerdos de libre comercio con países desarrollados. El ejemplo de la continuidad sin resultados en las negociaciones con la Unión Europea resulta demostrativo de ese vacío en los resultados del frente externo, sobre todo cuando al inicio esas negociaciones significaron una innovación en el marco del sistema mundial de comercio. Cuando surgió la propuesta de negociaciones interregionales entre los dos bloques, se visualizó que ese acuerdo sería un ejemplo para otros en el marco de un renovado sistema multilateral. La diferente posición de los bloques y los intereses contrarios en sectores sensibles llevaron a un estancamiento y luego a un congelamiento de las negociaciones. Y si bien los actuales gobiernos de Argentina y Brasil han mostrado disposición favorable a terminar las negociaciones, las renovadas reivindicaciones europeas en algunos sectores refuerzan la idea de priorizar alternativas en el frente externo, como dejara entrever el Presidente Tabaré Vázquez. Es que las negociaciones con la Unión Europea tienen una agenda del siglo XX y en cierta forma responden a la lógica de posiciones estructurales como ser el ejemplo de las reivindicaciones en el sector lechero o automotriz por parte de los europeos.
En la medida que las negociaciones con la Unión Europea se empantanan y no culminarán este año, toman relieve otros socios posibles y escenarios de negociación. El MERCOSUR inició negociaciones formales con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), con Canadá, Corea del Sur y Singapur y además inició un diálogo exploratorio con Japón y Nueva Zelanda. Sin embargo, ninguna de estas alternativas tiene un resultado visible a corto plazo, por lo que el frente externo queda abierto y expuesto a la actual coyuntura de reordenamiento geopolítico que condiciona el sistema de comercio mundial.
En este sentido, la reunión de los representantes del MERCOSUR, en el marco de la reciente cumbre de la Alianza del Pacífico, con los mandatarios de esa asociación, resulta significativa y da cuenta de las nuevas realidades regionales y de la continuidad articuladora del espacio regional latinoamericano. Una respuesta que comenzó a esbozarse por iniciativa chilena de la Presidenta de ese entonces Michelle Bachelet y que termina de plasmarse como resultado para plantearse objetivos en esta nueva etapa. Y esto cuenta favorablemente para el bloque regional del MERCOSUR como también para la Alianza para el Pacífico, en la medida que ese encuentro continúa limando la competencia geopolítica (y geoeconómica) en la región y posibilita otra plataforma en las negociaciones externas, ya que permitió ampliar el bloque abarcando toda América del Sur con acuerdos preferenciales y el estatuto de asociados. Lo segundo relevante en la actual presentación del MERCOSUR es que completó la red de Estados Asociados en América del Sur con la inclusión de la República de Guyana y Surinam. De esta manera, todos los Estados sudamericanos que no son parte del bloque, participan como Estados asociados y además están ligados por una telaraña de acuerdos de cooperación y económicos en diferentes formatos.

 

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